
Un breve comentario al relato que a continuación comparto, fue a se mucho tiempo atrás que recibí al correo esta historia entre otras muchas más, era de costumbre una lectura rápida, un que interesante, bueno y a continuar con las correrías del día a día, ir de aquí para haya, en ocasiones desconectado de medio mundo, sin detenerme ni en mí ni en ti, que así es la vida, que tenemos que ser alguien, que tenemos que ser competentes, cual caballos de carreras, que golero sin goles no es nada. Pues llega el momento de sentarse junto al camino, observar como pasa el tiempo y aprovechar este para el conocimiento de uno mismo (interconducta consigo mismo), pues solo en esa medida podremos asegurar en algo nuestra buena existencia, que no debe perder ni la curiosidad ni el sentido del humor, que finalmente nos llevaran a una mejor calidad de vida, ahora si los dejo con la historia, disfruten con ella y hasta la próxima:
En esta aventura de vivir, dispuestos a enfrentar cualquier terreno con tal de
no perder el camino, más que correr y pasar por encima de todos para ser el
primero en llegar, es mejor dar pasos cortos con pisadas firmes que van
haciendo amigos y dejando huellas por los senderos en los que hemos de pasar.
Como todo viaje, es necesario un equipaje, que no se convierta en carga pesada
que nos impida avanzar, nos llene de cansancios y algunas veces hasta de ganas
de renunciar, por eso siempre es bueno revisar qué hemos venido cargando y
acumulando, para saber que hay que dejar o que nos falta empacar.
Es hora de ir liberándonos de toneladas de presiones, complejos, culpas,
miedos, heridas, cicatrices y rencores del presente y pasado, que con el paso
del tiempo se van acrecentando; sacar de la maleta los pensamientos pesimistas
y sentimientos negativos que nos van atando, y despojarnos de paradigmas,
falsas creencias, que han hecho que los sueños y el optimismo se vayan mutilando. Y
veremos como se va enderezando nuestro paso, y nos vamos haciendo como el
viento más livianos, y que tanto peso que llevábamos sobre
nuestras espaldas nos estaba estancando.
Hay que desistir de la pereza, la inconstancia y falta de perseverancia que nos
acomoda en el facilismo que realmente no lleva a ningún lado; es mejor
alimentarse de valor, creatividad y tenacidad, sólo así podremos ir siempre hacia adelante. Es mejor llenar la valija de sueños y esperanzas; incluir en los
bolsillos la alegría y la paz interior para los momentos de dificultad, una
sonrisa que por muy pequeña que sea siempre ilumina la más profunda oscuridad.
Y así, revisando a diario nuestro equipaje, sabremos que es lo ligero y
esencial para llevar en este viaje, y recorremos el camino experimentando que
podremos ser feliz aunque tengamos que reír o llorar, puesto que la felicidad
no es una meta, sino una manera de viajar.
Es el momento de rebuscar en tu mochila y así puedas detectar, que te falta
incluir o de qué te debes liberar, para que te sientas ligero de equipaje y
seguro al andar, sabiendo que con lo llevas todo es posible y llegarás a donde
anhelas llegar.
nota: el autor se me hace desconocido, aso que si hay información sobre él agradeceré la información
